Avanzar

"Para avanzar hay que creer en lo imposible"



"La paradoja de la fraudulencia consitía en que cuanto más tiempo y esfuerzo invertías en resultar impresionante o atractivo a los demás, menos impresionante o atractivo te sentías por dentro: eras un fraude. Y cuanto más fraude te sentías, más te esfrozabas en transmitir una imagen impresionante o agradable de ti mismo para que los demás no descubireran a la persona vacía y fraudulenta que realmente eras. Por lógica, lo normal sería pensar que en cuanto una persona supuestamente inteligente de diecinueve años fuera consciente de esta paradoja, dejaría de ser un fraude y se conformaría con ser él mismo (fuera lo que fuese) porque se daría cuenta de que ser un fraude era una regresión infinita y viciosa que al final solo conducía a estar asustado, solitario, alienado, etcétera. Pero esta era la otra paradoja, de orden superior, que ni siquiera tenía forma o nombre: yo no lo hacía, no podía hacerlo."
David Foster Wallace, "El neón de siempre" (Extinción)



Todas las cartas de amor son
ridículas.

No serían cartas de amor si no fueran
ridículas.


En mis tiempos tamién escribí cartas de amor,
como las demás,

ridículas.

Cuando hay amor, las cartas de amor
tienen que ser

ridículas.


Y es que, en fin,
sólo las criaturas que no han escrito jamás

cartas de amor
son las que son

ridículas.


Quien volviera a aquel tiempo en que escribí,
sin darme cuenta,

cartas de amor
ridículas.


Las verdad es que hoy
mis recuerdos

de aquellas cartas de amor
son los que son

ridículos.


(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,

son naturalmente
ridículas)

Fernando Pessoa, Antología de Álvaro de Campos.




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Una mujer cualquiera, en una ciudad cualquiera, con unos gustos cualquiera y caminando hacia ninguna parte. En definitiva, una cualquiera.

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Purifica tu corazón antes de permitir que el amor se asiente en él, ya que la miel más dulce se agria en un vaso sucio.

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